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Sobre la disciplina revolucionaria (y algunas consideraciones ético-políticas para un movimiento libertario que apenas nace…)

x Néstor Makhno/Demián Reyes

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Algunos compañeros me hicieron la siguiente pregunta: ¿Cómo entiendo la disciplina revolucionaria? Voy a responderles:

Entiendo la disciplina revolucionaria como una autodisciplina del individuo, establecida en cualquier colectivo actuante, del mismo modo para todos y rigurosamente elaborada. Esta debe ser la línea de conducta responsable de los miembros de ese colectivo, acordando un cumplimiento estricto entre su practica y su teoría.

Sobre la disciplina revolucionaria

Dielo Trouda , Nº 7-8, Diciembre de 1925

x Nestor Makhno

Algunos compañeros me hicieron la siguiente pregunta: ¿Cómo entiendo la disciplina revolucionaria? Voy a responderles:

Entiendo la disciplina revolucionaria como una autodisciplina del individuo, establecida en cualquier colectivo actuante, del mismo modo para todos y rigurosamente elaborada. Esta debe ser la línea de conducta responsable de los miembros de ese colectivo, acordando un cumplimiento estricto entre su practica y su teoría.

Sin disciplina en la organización es imposible emprender cualquier acción revolucionaria seria. Sin disciplina la vanguardia revolucionaria no puede existir, porque entonces ella se encontraría en completa desunión practica, sería incapaz de formular las tareas del momento e incapaz de cumplir el papel iniciador que de ella esperan las masas.

Hago hincapié en la cuestión sobre el aprendizaje de la practica revolucionaria consecuente. En mi caso, me baso en la experiencia de la revolución rusa que tenía un contenido típicamente libertario en muchos aspectos.

Si los anarquistas estuviésemos firmemente unidos en el plano organizativo y hubiésemos observado en nuestra acciones una disciplina bien determinada, jamás habríamos sufrido tal derrota. Sobre todo porque los anarquistas de todo estilo y de todas las tendencias, no eran, ni aun en sus grupos específicos, un colectivo homogéneo con una disciplina bien definida lo que imposibilitaba realizar el exámen político y estratégico que les impusieron las circunstancias revolucionarias.

La desunión condujo a los anarquistas a la impotencia política, dividiéndolos en dos categorías:

la primera fue la que se dedicó a la sistemática ocupación de las residencias burguesas, en las cuales se alojaron y vivieron para su bienestar. Eran lo que yo he llamado «turistas», los diversos anarquistas que van de ciudad en ciudad, en la esperanza de encontrar un lugar donde permanecer algún tiempo, esparciéndose y disfrutando al máximo del confort y el placer;

la segunda se compone de los que rompieron todos los lazos honestos con el anarquismo (Aun que algunos de ellos en la URSS se hagan pasar ahora por los únicos representantes del anarquismo revolucionario) y se lanzaron sobre los cargos ofrecidos por los bolcheviques, en el momento mismo en que el poder fusilaba a los anarquistas que permanecían fieles a su puesto de revolucionarios y denunciaban la traición de los bolcheviques.

Delante de estos hechos, se comprende fácilmente porqué yo no puedo continuar indiferente al estado de despreocupación y negligencia que existe actualmente en nuestros medios.

De una parte esto impide la creación de un colectivo libertario coherente que permita a los anarquistas ocupar el lugar que les corresponde en la revolución. De otra parte esto permite contentarse con bellas frases y grandes pensamientos, olvidándose del hacer.

Es por lo que yo hablo de una organización libertaria apoyada sobre el principio de una disciplina fraternal. Una organización así, conduce al acuerdo indispensable de todas las fuerzas vivas del anarquismo revolucionario y le ayudará a ocupar su lugar en la lucha del Trabajo contra el Capital.

Por este medio, las ideas libertarias llegaran al pueblo y no se alejaran. Solamente los fanfarrones consumados y los irresponsables huirán de tal estructura organizativa.

La responsabilidad y la disciplina orgánica no debe horrorizar; ellas son compañeras de viaje de la practica del anarquismo social.

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES ÉTICO-POLÍTICAS PARA UN MOVIMIENTO LIBERTARIO QUE APENAS NACE…

x Demián Reyes

Uno de los principales embrollos de quienes se autodenominan “luchadores sociales” o en el plano individual han logrado retornar a una lógica humana fuera del capital, es que no han aterrizado sus ideas de cambio en una organización política militante. Retomar a Makhno representa una llave primordial para salir de la vitrina de las ideologías y plantearnos una situación real, concreta y con fines históricos de emancipación: ACTIVAR UNA SOCIEDAD SIN CLASES.

Los libertarios lograrán impulsar las formas masivas de organización sin la paradoja de encontrarse luchando “por los otros”, es decir, sin perder la afinidad de clase que comparte con los explotados y oprimidos del mundo, dentro de una masa homogénea que sin la preparación física, mental y ética, derivaría en una sociedad perfecta para seguir siendo manipulada.

El anarquismo proveniente de las revueltas debordianas y del Mayo Francés, al igual que el movimiento obrero en general, ha caído en el gremialismo espontáneo para y por sus intereses, subvirtiendo la necesidad de abrazar a los pueblos y sectores en resistencia en lugar de “organizar su colectividad”. La disciplina majnovista será retomada por los anarco-sindicalistas de 1936 en España, donde los tres frentes de lucha (el del trabajo libre, la milicia ciudadanas y el trabajo artísico-cultural) muestran uno de los más grandes avances humanos hacia un núcleo igualitario fuera de todo movimiento social aislado: el triunfo de un proletariado organizado por sobre del conjunto de los Estados-naciones coordinadas.

Actualmente, vemos cientos (o hasta miles) de contactos de Facebook que hablarán del ideal libertario o revolucionario en sus facetas socialistas, incluso dentro de las luchas estudiantiles, que sin embargo no llevarán a la colectividad de la praxis estas ideas: la formación obrera, la toma de decisiones en pequeños espacios laborales (principalmente informales o de barrio a través de la democracia directa), la ruptura con la cultura de masas, el amoralismo y la sexualidad libre, la auto-defensa popular, entre otras tantas. Proudhon llama esto como el ideo-realismo, superado únicamente mediante la Revolución social.

Es claro que éste trabajo no se gesta de un individuo o un solo colectivo de “afinidades”, sino DEL APOYO MUTUO COORDINADO/FEDERADO, resultado del reencuentro entre todas las vertientes políticas y experiencias en el trabajo de base, pues así como los tiranos siguen una logística de poder mundial, nosotros debemos vernos las caras y reconciliar métodos de lucha para lograr así un movimiento unitario bajo nuestra frase “golpeamos juntos pero nos organizamos en casa”.

Así, la disciplina de que cada militante (sin importar la fuerza cuantitativa de su organización) se convertirá en una clara referencia social de intercambios colectivos, fraternidad y una quiebra con los prejuicios individuales. Resultan urgentes para un siglo XXI tan lleno de rabia pero con pocas propuestas para la revuelta social permanente.

Leer, estudiar, programar, publicar, redactar, convocar, impulsar, coordinar, contactar, debatir, sabotear y mil y más procesos de combate son base para aumentar la participación rumbo al derrocamiento del régimen actual, a tomarse la Revolución social como un compromiso diario que no nacerá de forma espontánea y con el alejamiento constante de los colectivos, sino con ofrecer soluciones tangibles y organizadas.

Salir de las redes sociales, de la vitrina literaria y del sectarismo dogmático de que la ideología (y las contra-ideologías), permanece bajo como la formularon las experiencias históricas y la formulación de ciertos teóricos y organizaciones, va de la mano a la creación de todas las propuestas en estas consideraciones.

¡CONVIRTÁMONOS EN REFERENTES DE LA REVUELTA SOCIAL!

 

Sobre la disciplina revolucionaria, Néstor Makhno (y algunas consideraciones para un movimiento libertario que apenas nace…)

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