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[Siria] Vida y obra del anarquista Omar Aziz, y su impacto en la autoorganización en la revolución siria

 

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Omar Aziz (cariñosamente apodado Abu Kamal por sus amigos) nació en Damasco. Regresó a Siria de su exilio en Arabia Saudí y los Estados Unidos en los primeros días de la revolución siria. Intelectual, economista, anarquista, marido y padre, a los 63 años se comprometió con la lucha revolucionaria. Trabajó junto con activistas locales para recaudar ayuda humanitaria y distribuirla en los suburbios de Damasco que estaban bajo ataque del régimen. A través de sus escritos y de su actividad, promovía el auto-gobierno local, la organización horizontal, la cooperación, la solidaridad y el apoyo mutuo como las formas mediante las cuales la gente puede emanciparse de la tiranía del estado. Juntamente con sus camaradas, Aziz fundó el primer comité local en Barzeh, Damasco. El ejemplo se extendió a través de Siria y con él han surgido algunos de los más prometedores y duraderos ejemplos de autoorganización no jerárquica en los países de la Primavera Árabe.

 

En su tributo a Omar Aziz, Budour Hassan dice, él «no llevaba una máscara de Vendetta, ni formaba bloques negros (black blocks). Él no estaba obsesionado con dar entrevistas a la prensa… en un momento en el que la mayoría de los anti-imperialistas estaban lamentándose por el hundimiento del estado sirio y el «secuestro» de una revolución que para empezar nunca apoyaron, Aziz y sus camaradas seguían sin descanso tratando de conseguir libertad incondicional de todas las formas de despotismo y hegemonía estatal.» [1]

Aziz se vio animado por la ola revolucionaria que envolvió al país y expresó que «las manifestaciones tenían el poder de romper el dominio del poder absoluto». [2] Pero veía una falta de sinergia entre la actividad revolucionaria y la vida diaria de la gente. Para Aziz no tenía sentido participar en manifestaciones que pedían la caída del régimen mientras se seguía viviendo en las estrictas y autoritarias estructuras impuestas por el estado. Describía tal división como un solapamiento de dos épocas en Siria, «la época del poder», que «todavía controla las actividades diarias», y «la época de la Revolución» que pertenece a los activistas que trabajan por derrocar el régimen. [3] Aziz creía que para la continuidad y la victoria de la revolución, la actividad revolucionaria tenía que impregnar cada aspecto de la vida de las personas. Abogaba por cambios radicales en la organización social para desafiar los cimientos de un sistema basado en la dominación y la opresión.

Aziz vio muchos ejemplos positivos a su alrededor. Le alentaron las múltiples iniciativas que surgieron por todo el país, incluyendo servicios de emergencias médicas y legales voluntarios, la conversión de casas en hospitales de campaña y la distribución de cestas alimentarias. Apreciaba en tales actos «el espíritu de resistencia del pueblo sirio a la brutalidad del sistema, al asesinato y destrucción sistemáticos de la comunidad». [4] La visión de Omar era difundir esas prácticas y creía que la forma de conseguirlo era a través del establecimiento de consejos locales. En el octavo mes de la revolución siria, cuando las manifestaciones masivas contra el régimen seguían siendo mayoritariamente pacíficas, Omar Aziz público un documento de reflexión sobre los Consejos Locales en Siria donde expuso su visión.

En la visión de Aziz, el Consejo Local era el foro en el cual gente de diversas culturas y diferentes estratos sociales podrían trabajar juntos para conseguir tres objetivos principales: controlar sus vidas independientemente de las instituciones y órganos del estado, proveer el espacio para habilitar la colaboración colectiva de las personas, y activar la revolución social a nivel local, regional y nacional.

En su escrito Aziz glosa las que él creía que debían ser las mayores preocupaciones de los Consejos Locales:

Promoción de la solidaridad humana y civil a través de la mejora de las condiciones de vida y especialmente mediante la aportación de un hogar seguro para los desplazados; proveyendo asistencia tanto psicológica como material a las familias de los heridos y los detenidos; suministrando medicinas y alimentos; asegurando la continuidad de los servicios de educación; y apoyando y coordinando las actividades mediáticas. Aziz señala que tales actos deberían ser voluntarios y no un sustituto de las redes de apoyo familiares. Creía que costaría tiempo para que la gente se sintiera cómoda fuera del suministro de servicios estatales y que ajustara su comportamiento social para ser más cooperativa. Aziz creía que el papel del consejo debería ser mínimo permitiendo así el desarrollo de iniciativas únicas en cada comunidad.

Promoción de la cooperación incluyendo la construcción de iniciativas y acciones locales y la promoción de la innovación y la invención, que Aziz veía deteriorada tras medio siglo de tiranía. El consejo local sería el foro en el cual la gente pudiera discutir los problemas que afrontaran en la vida diaria. El consejo local daría apoyo a la colaboración de sus miembros y permitiría diseñar soluciones apropiadas a los problemas que afrontaran incluyendo cuestiones relacionadas con la infraestructura, la harmonía social y el comercio, además de cuestiones que requirieran soluciones externas a la comunidad local. Aziz también creía en un papel clave en la defensa del territorio en áreas rurales que habían sido objeto de la expropiación y la adquisición por parte del estado. Rechazaba la expropiación urbana de la tierra y la marginalización y el desplazamiento de las comunidades rurales, que él entendía como un método utilizado por el régimen para reforzar su política de dominación y exclusión racial. Aziz creía necesario asegurar el acceso a la tierra para satisfacer las necesidades vitales y abogaba por un redescubrimiento de los bienes comunes. Era realista pero optimista. Observaba que «está claro que tales sucesos tienen lugar en lugares seguros o en áreas casi ‘liberadas’ del poder. Pero es posible evaluar la situación de cada área y determinar qué puede conseguirse.» Aziz optaba por conexiones horizontales entre consejos para crear vínculos e interdependencia entre diferentes regiones.

Relación con el Ejército Sirio Libre (ESL) y correlación entre protección y defensa de la comunidad y la continuidad de la revolución. Aziz creía que era esencial la coordinación entre el poder popular civil y la resistencia popular armada. Creía que el papel del ESL era asegurar la seguridad y la defensa de la comunidad particularmente durante las manifestaciones, apoyar las líneas seguras de comunicación entre regiones y proveer protección para la gente del movimiento además de apoyo logístico. El papel del consejo sería proporcionar comida y alojamiento para todos los miembros del ESL y coordinarse con el mismo en la estrategia de seguridad y defensa de la región.

Composición de los consejos locales y su estructura orgánica. Aziz identificaba unos cuantos desafíos ante la formación de múltiples consejos locales. El primero era el propio régimen, que repetidamente asaltaba ciudades y pueblos para paralizar el movimiento, aislar a la gente y evitar la cooperación. Aziz argumentaba que para responder a tales invasiones estatales los mecanismos de resistencia debían permanecer flexibles e innovar. Los consejos deberían ser capaces de crecer o disminuir en relación a la necesidad y adaptarse a las relaciones de poder en el terreno. Creía que esta flexibilidad era esencial para que el deseo de libertad de la comunidad pudiera verse realizado. También veía un desafío en animar a la gente a llevar a la práctica una nueva forma de vida y de relaciones sociales que eran aún desconocidas. También la provisión de servicios tenía que ser mantenida y era necesario encontrar una forma de conseguir fuentes de energía independientes para afrontar los apagones, además de apoyar el desarrollo de actividades económicas y sociales. Por esta razón pensaba que los consejos sociales deberían incluir a trabajadores sociales y gente con experiencia en ámbitos sociales, orgánizativos y técnicos que respetaran al pueblo y que tuvieran el deseo de trabajar voluntariamente. Para Aziz la estructura orgánica del consejo local es un proceso que empieza con el mínimo requerido y que debería evolucionar dependiendo del nivel de transformación conseguido por la revolución, el equilibrio del poder en el área en cuestión y la relación con las áreas vecinas. Animaba a los consejos locales a compartir conocimiento, aprender de la experiencia de otros consejos y coordinarse regionalmente.

El rol del Consejo Nacional es dar legitimidad a la iniciativa y ganarse la aceptación de los activistas. El objetivo de su fundación debería ser el de llevar a cabo trabajo necesario y cubrir gastos que podrían no ser posibles de cubrir a nivel regional. El Consejo Nacional facilitaría la coordinación entre regiones para encontrar terrenos comunes y fomentar una interdependencia más cercana. [5]

La obra de Omar Aziz ha tenido un gran impacto en las organizaciones revolucionarias en Siria. Mientras la oposición política mayoritaria no ha sido capaz de conseguir nada en los últimos dos años, el movimiento opositor de base, ante una violenta represión, ha permanecido dinámico e innovador y se ha imbuido del espíritu anarquista. La esencia de la oposición popular son los jóvenes, sobre todo de clase baja y media, en la cual las mujeres y diversos colectivos religiosos y étnicos juegan papeles activos (ver aquí). Muchos de estos activistas siguen sin estar afiliados a ideologías políticas tradicionales pero están motivados por su deseo de libertad, dignidad y unos derechos humanos básicos. Su principal objetivo sigue siendo derrocar al régimen, más que el de desarrollar grandes propuestas para el futuro de Siria.

La principal forma de organización revolucionaria ha sido el desarrollo de los tansiqiyyat; cientos de comités locales establecidos en barrios y pueblos a lo largo y ancho del país. En ellos, los activistas revolucionarios se comprometen en múltiples actividades, desde documentar y denunciar violaciones llevadas a cabo por el régimen (y cada vez más también por elementos de la oposición) hasta organizar campañas de protesta o desobediencia civil (como por ejemplo huelgas o rechazo de pago de impuestos) y conseguir y proveer ayuda humanitaria a las regiones bajo bombardeos o asedio. No hay un modelo único sino que habitualmente cooperan en una organización horizontal, sin liderazgo, conformada por todos los sectores de la sociedad. Han sido los pilares del movimiento revolucionario creando solidaridad entre la gente, un sentido comunal y de acción colectiva. Aquí se puede ver los esfuerzos en Yabroud (un suburbio de Damasco) para organizarse sin estado. Algunos comités locales han elegido representantes como en Kafrandel Idlib, donde un comité de representantes electos han creado su propia constitución (ver aquí). Los jóvenes activistas de Kafrandel mantienen el movimiento de protesta vivo y han conseguido fama mundial por su uso del color y sus pancartas satíricas en las manifestaciones semanales (ver aquí). También participan en actividades civiles como por ejemplo prestar apoyo psicosocial a niños y grupos de apoyo para adultos donde discutir asuntos como la desobediencia civil y la resistencia pacífica.

En las ciudades y los distritos se han establecido consejos revolucionarios llamados majlis thawar. Son normalmente la principal estructura civil administrativa en áreas liberadas del estado, y también en algunas áreas que siguen bajo control estatal. [6] Aseguran la prestación de servicios básicos, coordinan las actividades de los comités locales y a su vez éstas con la resistencia armada popular. Indudablemente mientras la prestación de servicios estatales ha desaparecido de algunas regiones, y la situación humanitaria se ha deteriorado, han jugado un papel cada vez más vital. No hay modelo para los consejos locales, pero mayoritariamente siguen algún tipo de modelo de democrático representativo. Algunos han establecido departamentos administrativos diferenciados para hacerse cargo de funciones que anteriormente pertenecían al estado. Algunas han sido más exitosas e inclusivas que otras que han tenido problemas desplazando la burocracia del antiguo régimen o han sufrido numerosas luchas internas. [7]

Aunque la mayor parte de la actividad es a nivel local, han surgido varios grupos coordinadores para entrelazar el nivel regional y el nacional. Son ejemplos de ello los Comités de Coordinación Local (CCL), los Comités de Acción Nacional (CAN), la Federación de los Comités de Coordinación de la Revolución Siria (FCC) y la Comisión General de la Revolución Siria (CGRS). Ninguno de ellos representa la totalidad de comités y consejos locales y tienen distintas estructuras orgánicas y niveles distintos de relación o rechazo con la oposición política tradicional. Aquí se muestra un mapa interactivo que muestra los comités y consejos que coordinan las acciones, así como el crecimiento de muchas otras iniciativas civiles en un país en el que tales actividades estaban brutalmente reprimidas.

Una de las mayores amenazas ha sido no sólo la persecución de activistas por parte del régimen, la falta de recursos, los ataques por parte del estado a áreas civiles y el cada vez mayor deterioro de las condiciones humanitarias y de seguridad. Algunos consejos locales han sido secuestrados por fuerzas reaccionarias y contrarrevolucionarias. Por ejemplo, en Al Raqqa grupos no locales de rebeldes con inclinaciones salafistas/takfiristas consiguieron hacerse con el control del consejo local. Por sus intentos de imponer una visión islámica ajena a casi todo el mundo, la gente de Raqqa han mantenido sus protestas contra ellos. En este vídeo de junio del 2013 la gente se manifiesta contra los arrestos de familiares por parte de Jabhat Al Nusra. Las mujeres gritan «qué vergüenza! Nos has traicionado en el nombre del Islam». Durante el mes de agosto del mismo año la gente de Al Raqqa se han manifestado casi a diario contra el Estado Islámico de Irak y el Levante (ESIL) reclamando la liberación de cientos de personas detenidas, secuestradas y desaparecidas. Por su parte, en Aleppo los revolucionarios lanzaron su campaña ‘Basta es basta’ llamando al fin de los abusos por parte de los rebeldes y fomentando el sentido de la responsabilidad. La anterior manifestación de junio tuvo lugar frente al Tribunal Islámico después del asesinato de un niño por haber insultado supuestamente al profeta Mahoma. La gente de este vídeo pide que los asesinos sean llevados a la justicia diciendo «¡El Comité Islámico se ha convertido en la inteligencia de la Fuerza Aérea!» (la más brutal rama militar del régimen de Assad). En Idlib la gente también se ha manifestado contra el Comité Islámico que se estableció, aquí dicen «estamos contra el régimen, contra asesinatos extremistas y contra la opresión» y piden el retorno de los abogados profesionales (un sistema judicial independiente) a los juzgados (en lugar de un jurado religioso).

Omar Aziz no vivió para ver lo que pueden parecer desafíos insuperables que lastrarían la revolución siria, ni el éxito o los fracasos de los experimentos en la autogestión. El 20 de noviembre de 2012 fue arrestado en su hogar por el mukhabarat (el servicio secreto, muy temido). Poco antes de su arresto dijo «Nosotros no somos menos que los trabajadores de la Comuna de París: ellos resistieron durante 70 días y nosotros seguimos aquí después de un año y medio.» [8] Aziz fue retenido en una celda del servicio de inteligencia de 4 por 4 metros que compartía con otras 85 personas. Esto contribuyó al deterioro de su ya frágil estado de salud. Se le trasladó más tarde a la prisión de Adra donde murió por complicaciones cardíacas en febrero del 2013, un día antes de su 64º aniversario.

Puede que el nombre de Omar Aziz nunca sea muy conocido, pero merece reconocimiento como protagonista contemporáneo en el desarrollo del pensamiento y la práctica anarquista. Los experimentos en las organizaciones revolucionarias de base que inspiró proporcionan un análisis y una enseñanza en organización anarquista para futuras revoluciones alrededor del mundo.

fuente:

http://alasbarricadas.org/noticias/node/26064

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