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Los Comités de Defensa confederales (J. Alcalde, Juan)

x Juan J. Alcalde

sellocomitedefensa

Esta poco conocida, pero importante, estructura orgánica de la Confederación Nacional del Trabajo tuvo su nacimiento en el Congreso de Zaragoza de 1931, aunque sus antecedentes se encuentran en el mismo origen de la Sección española de la AIT.

Antecedentes
Podríamos afirmar que esa estructura de auto-defensa confederal es el resultado natural de la acción represiva que el estado y sus poderes fácticos ejercieron contra el asociacionismo obrero desde sus orígenes. A la extrema violencia con que las clases privilegiadas respondieron ante la legítima reivindicación de libre asociación y justicia social de los más oprimidos y desfavorecidos se debe la creación de una estructura de autodefensa que velara por la supervivencia de las asociaciones obreras y sus adherentes. El antecedente lo podemos encontrar en 1870 con la constitución de los Defensores de la Internacional. En la Conferencia Comarcal de la FRE-AIT de 1876, época de clandestinidad y persecución
del asociacionismo obrero, se acordó: “Línea de conducta que conviene seguir en vista de las circunstancias”:

1.- Cada una de las secciones federales nombrará una Comisión ejecutiva con el encargo de organizar por grupos (de acción) a todos los hombres que pueda de su sección respectiva, de fuera de ella o del ejército
burgués…

Si en sus principios, debido a la tremenda represión y dispersión de sus efectivos, los Comités rectores de de las Asociaciones obreras dieron libertad a sus afiliados para que desarrollaran las acciones individuales de respuesta en defensa de su vida y libertad, con el paso del tiempo se comprobó que las acciones individuales perjudicaban gravemente la
implantación de la Organización. A partir de los primeros años 20 del siglo XX se rehuye la acción individual de atentados y sabotajes para enfocarla a una acción colectiva dirigida contra la estructuras del Sistema: “…hasta lograr superar el complejo de miedo a las fuerzas represivas, al ejército, a la guardia civil y a la policía, lográndolo mediante la sistematización de las
acciones insurreccionales, la puesta en práctica de una gimnasia revolucionaria”. 4 Eran los primeros pasos para dotarse de una auténtica estructura de combate que no solo sirviera para defenderse sino que estuviera en condiciones de contraatacar para llevar adelante una revolución.

 

Texto completo en pdf

Ver también “De los Cuadros de Defensa a las Milicias Populares” de Agustín Guillamón. Descargar pdf

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