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El concepto de Pueblo Fuerte y contribuciones al debate sobre Anarquismo, Plataforma y Poder Popular. I.- Crear un Pueblo Fuerte (Felipe Correa)

 

 

x El Combate

Por lo tanto, la estrategia que concebimos se basa en los movimientos populares (movimientos de masas), en su organización, acumulación de fuerza y uso de la violencia con miras a alcanzar la revolución y el socialismo libertario. Este proceso se da conjuntamente con la organización específica anarquista que, actuando como catalizador/motor de este proceso, actúa conjuntamente con el nivel de masas y suministra las condiciones de transformación. Estos dos
niveles (los movimientos populares y la organización anarquista) también podrían complementarse con un tercero, el de la tendencia, que añade un sector afín a los movimientos populares. Se podría decir, entonces, que el camino para la construcción de esta transformación social tiene relación con nuestra concepción de círculos concéntricos (…)

“Crear un Pueblo Fuerte. Aportes para la discusión sobre Poder Popular”. Felipe Correa

Mucho se viene hablando últimamente en torno a una nueva estrategia de los movimientos sociales y sindicales libertarios en torno a la idea de Poder Popular. Con la aparición en escena de Embat, la Organització Llibertària de Catalunya al calor del Procéss independentista, la inciativa política Apoyo Mutuo y la reestructuración del anarcosindicalismo, se ha abierto un nuevo abanico de potencialidades, ilusiones, debates y también un nuevo campo para la discordia y los ataques entre tendencias y sectas políticas del entorno anárquico… (Manifiesto “Construir un Pueblo Fuerte para posibilitar otro mundo”)

Y es que el rol del llamado “anarquismo social” en los úlimos años se ha caracterizado por una peculiar praxis basada en esa ambigua idea del “consenso general y emocional” acerca de los “momentos” de las compañeras militantes involucradas en asambleas, así como el miedo a generar reacción represiva, para enfrentar posicionamientos de acción directa que venían siendo apologizados cada vez más únicamente por el sector que podemos denominar “antisocial” del anarquismo. La acción directa y el uso de la fuerza sólo eran legitimados si sucedían en el marco de una movilización de masas, véase una huelga general, aún a pesar de que la estrategia de ese movimiento de masas temporal no cuadrara con la estrategia del movimiento anarquista y la convocatoria y dirección de la misma estuviera en manos de sindicatos reformistas.

Al aparecer ahora un nuevo concepto, el del “anarquismo social organizado y revolucionario”, se entra en contradicción precisamente con esa dinámica de “consenso emocional del movimiento” y el ir al arrastre de los acontecimientos, característica del hasta ahora “anarquismo de síntesis” de nuestros tiempos. Esto sucede pues de facto la concepción especifista clásica del anarquismo implica la organización de una línea de “cuadros” militantes con una estrategia política específica, un ritmo y una táctica propia y la capacidad para el uso de la fuerza como dinamización del propio movimiento social, lo cual fué re-actualizado en latinoamérica por diferentes federaciones anarquistas que asimilaron para el anarquismo el término socialista y guevarista de Poder Popular. Éste carácter revolucionario es de suponer que asume y prepara una confrontación de fuerza frente al Estado, sus instituciones y aparatos represivos, a un nivel popular que es un nivel de confrontación mucho mayor que el propuesto por el anarquismo individualista y desorganizado. Esta idea rompería con una dinámica reformista que ha venido desarrollado precisamente ese anarcosindicalismo y esos movimientos sociales libertarios hasta ahora (reivindicaciones salariales, talleres y actividades culturales de barrio, cenadores,…), a pesar de que sus intenciones nunca fueron tan sólo la reforma social, sino que han mantenido un discurso de transformación social radical.

Sin embargo estos detalles de la “organización anarquista revolucionaria” parece que están en un tercer plano, sino inexistente, de los discursos y ruedas de prensa que este nuevo movimiento popular está realizando, sumado a una estética mainstream que está generando confusión y añadiendo más polémica al enfrentamiento entre tendencias respecto a este asunto.

Para enriquecer este debate vamos a introducir unas líneas de estudio acerca de estas cuestiones, que ya veníamos recogiendo en este blog de formación de defensa libertaria.

Para empezar, qué mejor que el propio aporte al debate sobre Poder Popular que dió nombre a esa idea de “crear un pueblo fuerte”:

Felipe Correa: Crear un Pueblo Fuerte.pdf

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